Mi via va pa´lante si estás solo conmigo...
Sara conducía su Nissan Micra por las calles de Alicante,
mientras cantaba esa canción que la hacía recordar a su
amiga Loli, hacía tiempo que no se veían , pero siempre la
recordaba y mas estando en aquella ciudad en la que habían
pasado juntas unos días hacía muchos años.
Pero siempre que pensaba en Loli se transportaba a la
infancia, a aquellos años en los que todos los días eran una
sorpresa y la inocencia nos ayudaba a ser felices.
Loli era una niña de pelo rizado, brillante, color oscuro como
sus ojos. Tenía una sonrisa que iluminaba toda su cara y el
soniquete de sus carcajadas Sara lo recordaba con mucho
cariño. Su piel blanquita y sus diminutas pequitas que
enmarcaban su nariz le daban un aspecto de niña traviesa,
pero todo lo contrario. Loli era muy buena.
Con el paso de los años habían perdido el contacto, pero
siempre la tenía en su pensamiento.
Al igual que Loli también recordaba con mucho cariño a su
amiga Sara y a veces también le venían a la mente los
recuerdos de la infancia, sobre todo cuando estaba un poco
melancólica y echaba de menos a su gente.
Ese día Sara se propuso encontrarla y llegó a casa con la
idea de buscarla por las redes sociales o buscar el teléfono de
casa de su madre en el listín telefónico.
Pero estaba cansada de trabajar todo el día y primero se echó
una pequeña siesta...
A veces las personas estamos unidas por algo invisible,
llamemos hilo rojo o telepatía o como se llame. Pero ese día
esa conexión surgió y Loli también decidió lo mismo que
Sara, tenia que encontrarla, pero también decidió echarse una
siesta porque no se encontraba bien. Eso era raro porque ella
no solía dormir siesta nunca.
Loli se despertó con muchas fuerzas, la siesta había sido
realmente renovadora e incluso diría que rejuvenecedora.
Se dispuso a salir a la calle a pasear, hacía un lindo día de
Mayo y en unos días sería su cumpleaños, así que quería
encontrar a su amiga de la infancia para celebrar su
cumpleaños con ella. Ese año era lo único que pedía por su
cumple.
Al salir de su portal, algo era diferente, las calles no le eran
familiares, el olor era distinto, la gente no le cuadraba nada y
se sentía un poco aturdida. La siesta no le había sentado muy
bien por lo que parecía. Pero iba a ir a casa de su madre a
buscar en sus cosas por si encontraba el numero de teléfono
de Sara apuntado por ahí, así que allí se tomaría un café para
espabilarse un rato. Seguro que su madre lo tendría recién
hecho. Pero no conseguía averiguar por donde ir, la calle
estaba muy concurrida de gente y no veía nada, se dejaba
llevar por las mareas de personas que inundaban la acera.
Nunca había visto a tanta gente en su barrio, probablemente
había alguna fiesta y ella no se había enterado. Pasaba cortas
temporadas en su casa, ya que vivía en Madrid en el cuartel,
pero cuando tenía oportunidad le gustaba pasar su tiempo
libre en Alicante con su madre, aunque esta vez, veía la
ciudad muy cambiada.
Realmente necesitaba ya ese café, así que vio una cafetería
muy bonita y tranquila y decidió entrar, tomarse ese café y
después ir a visitar a su madre, porque algo le estaba
impidiendo salir de su barrio.
– Bona tarda noia.
– eh... Hola, buenas. ¿Me pones un solo con hielo?
– Clar que si, ¿vols res mes?
– Mmm... solo quiero un café.
– Ara mateix noia.
Loli no comprendía muy bien el Catalán, pero supuso que el
camarero era nuevo en la ciudad y no hablaría castellano.
Además iba vestido con una camisa blanca, pantalón y
chaleco negro y lucía orgulloso un bigotito bastante definido
y recortado, ademas de un peinado engominado de lo más
ridículo y anticuado.
Pensándolo bien, todo en ese lugar era anticuado y casposo,
aunque se escuchaba una música de piano suave y tranquila.
Se tomó el café tan rápido que se manchó un poco la ropa y
fue ahí cuando se miró su atuendo.
– ¿Pero que llevo puesto? ¿Como he salido así de casa?
Y de dónde he sacado este vestido?
Su vestido era blanco de manga francesa, con un gran escote
barco que casi dejaba al descubierto sus hombros. Era muy
ajustado de arriba y en la cintura se abría una gran falda de
vuelo del mismo tejido que le llegaba hasta los pies y casi ni
se le veían.
No comprendía nada, pero de repente vio su reflejo en un
espejo ahumado que había en una columna cerca de su mesa,
veía a una dama de principio de siglo con un precioso vestido
blanco y un gran moño repelado en la cabeza, con solo unos
rizos cayendo a cada lado de su frente.
No podía cerrar la boca del asombro, ya que no conseguía
averiguar si era su reflejo el que veía en el espejo o era una
imagen grabada en esa columna.
Miraba la imagen y se miraba ella, no cabía duda, era ella y
llevaba ese vestido...
Huyó despavorida del local, estaba asustada, no reconocía las
calles, no sabía de donde había sacado esa ropa y tampoco
comprendía porque el camarero le había hablado en catalán,
todo parecía de otra época y estaba a punto de que le diera
un ataque de pánico.
Corrió por una gran plaza redonda llena de columnas que
debía estar cerca de una iglesia, porque se escuchaban
campanas muy fuertes y casi le retumbaban los oídos. Se
tapó las orejas con las manos y cerró los ojos, se sentía
mareada otra vez, como si se moviera el suelo bajo sus pies.
Habían muchas palomas revoloteando a su alrededor y le
empezaba a faltar el aire.
Se puso se cuclillas en el suelo mientras seguía tapándose los
oídos y apretando mucho los ojos y la boca, pero no soportó
más y se puso a gritar a pleno pulmón...
En un instante todo paró.
Las campanas, el revoloteo de las palomas y su sensación de
mareo.
Abrió los ojos y se sorprendió de estar en su casa, en su sofá,
dónde se había tumbado a descansar hacía un rato.
La plaza había desaparecido, las columnas, las palomas y el
incesante tintineo de las campanas ya no estaban. En su lugar
solo estaba su salón y la épica música de Nightwish que
había puesto muy flojito en su reproductor de CD.
Tenía el corazón a mil por hora, había sido una pesadilla un
poco absurda, pero con un rato de ejercicio y una ducha se le
olvidaría en seguida.
Puso la música mas alta y se desestresó entrenando.
Un rato más tarde llamó a casa de su madre para ver como
estaba y le dijo que su amiga Sara, la que horas antes ella se
había propuesto buscar, había llamado por teléfono para
saber de ella.
Había dejado su numero para que Loli se pusiera en contacto
con ella.
– Mama no sabes que alegría mas has dado. Hace un rato
he pensado en buscarla y casualidad que ella ha
decidido lo mismo.
– Pues hija llámala y os veis que erais muy buenas
amiguicas.
– Si, si, mama. Voy a llamarla ahora mismo. Un beso.
Loli, sin perder más tiempo llamó a Sara y quedaron en verse
en la puerta del teatro de Alicante horas mas tarde.
Las dos amigas se encontraron después de mucho tiempo sin
haberse visto y se abrazaron muy fuerte.
Todo era igual que siempre, como si no hubieran pasado los
años, Loli tenía la misma risa, Sara conservaba su misma
esencia de juventud, en ese momento volvían a tener 7 años y
el tiempo no había pasado para ellas.
Tomaron unos refrescos en la cafetería del teatro y hablaron
de como les había ido la vida, Sara tenía muchas novedades
que contarle a Loli y ella también tenía muchas que contarle
a Sara. De su vida en Madrid y de los pocos fines de semana
que podía venir a Alicante.
Todas las cosas que se habían perdido la una de la otra en
estos años. Sara le contó de su nueva vida en Alicante y de
sus nuevos proyectos. La noche se les pasó volando y cuando
se fueron a dar cuenta todas las personas que habían en la
cafetería se estaban marchando.
El camarero les trajo la cuenta sin ellas pedirla y entendieron
que debían irse.
– chicas empieza ya la ultima función del FANTASMA
DE LA OPERA. Llegareis tarde si no os termináis ya
las coca colas.
– Ah, no, no hemos venido a eso. Solo estábamos
tomando algo contestó Loli.
– Vale, vale, pues sin prisa entonces.
Loli vio la cara de su amiga Sara que estaba totalmente
desencajada mirando hacía la cartelera del teatro.
– Pero, ¿Sara que pasa?, ¿que estás mirando?
– Loolololi...
– Sara, no me asustes ¿que te pasa?
– Es la ultima función del Fantasma de la opera.
– Si, nos lo acaba de decir el camarero.
– Si, si, si, pero mira...
– ¿que mire que?...
Las dos amigas se quedaron mirando el cartel de la obra.
FANTASMA DE LA OPERA
Ultima función en Alicante
2004
Artistas invitados
TARJA TURUNEN solista DE NIGHTWISH.
AXL ROSE LIDER DE GUNS N´ROSES.
No tuvieron que decirse nada, se levantaron corriendo de la
mesa y dejaron un billete para que el camarero se cobrara las
consumiciones. La taquilla aun estaba abierta y solo
quedaban dos asientos libres aunque cada uno en una parte
del teatro, pero les dio igual, esa oportunidad no se les
volvería a repetir en la vida.
Sin pensarlo dos veces se abrazaron de nuevo y corrieron
dentro del teatro para buscar sus asientos.
La obra comenzó y la música de esa opera rock inundó el
teatro.
Loli estaba muy emocionada y disfrutando de la obra, pero
empezó a sentirse mareada otra vez. No podía casi ni respirar
y tuvo que levantarse para poder salir a tomar un poco de
aire. No sabía que le estaba pasando, tendría que ir al medico,
pero ahora lo que mas le fastidiaba era perderse el
espectáculo.
Al salir por la puerta del teatro se vio reflejada en un espejo
victoriano de la pared.
– Otra vez esa ropa... ¿Vuelvo a estar disfrazada? ¿que
me está pasando? Voy vestida como las actrices de la
opera. Esto tienen que ser alucinaciones. He debido
tomar algo que me está haciendo tener estas visiones.
Loli volvió a salir corriendo para salir del teatro, pero se vio
arrastrada a unos oscuros callejones llenos de humedad y
ratas, debía ser la parte de atrás del teatro porque se
escuchaba la música de la opera.
Intentaba correr cada vez mas rápido, pero sus piernas no se
movían apenas. Como en una pesadilla que quieres correr y
no puedes, ademas, el voluminoso vestido tampoco se lo
ponía fácil, no daba un paso sin tropezar con las telas y las
ratas que se se intentaban subir por las piernas.
El callejón era infinito, corría y corría y no llegaba a ninguna
parte.
Estaba frustrada y agobiada pero necesitaba salir de allí como
fuera.
Miraba a su alrededor para ver si había alguna otra salida del
callejón, alguna ventana por la que meterse a algún lado,
alguna puerta, alguna persona que la ayudara a salir de allí.
Ya estaba muy cansada, no podía seguir luchando contra ese
vestido y contra esa fuerza que no la dejaba avanzar.
Casi a punto de desmayarse vio una luz en una grieta de la
pared.
Se fue acercando despacio y cada vez se veía mas luz.
Era una puerta oculta que estaba a medio cerrar, empujó
suavemente y se abrió muy despacio...
La música del teatro se escuchaba muy fuerte, debía de estar
detrás del escenario.
Sonidos de guitarras eléctricas, órgano y voces fantásticas se
fundían con sonidos fantasmagóricos y susurros que decían
su nombre.
– Lola...Lola, Lola, ven conmigo.
– Este es tu destino Lola... ven conmigo...
– ¿Quien me está llamando?... Me quieren volver loca...
Susurraba Loli.
El miedo que estaba sintiendo la hacía escuchar voces y ver
sombras a su alrededor.
Se movía por esa angosta y oscura habitación muy despacio y
sin saber donde tocaba o pisaba, notaba pesadas telas de
terciopelo en las paredes y olor a polvo y humedad. Daba
pasos cortos y certeros para no tropezar, pero la oscuridad
intensa la hizo chocar con algo que desestabilizó su
equilibrio y para no caer, se agarró a una de las telas.
La pesada cortina cayó con ella y se descubrió un gran
espejo. Era lujoso y antiguo y estaba iluminado desde dentro.
Su vista se acostumbraba a la luz intensa del espejo cuando
una sombra que provenía desde dentro se acercaba
rápidamente hacía ella. No sabía identificar de que se trataba
y se acercaba muy rápido, Loli estaba muy asustada pero al
mismo tiempo sentía una gran curiosidad y atracción hacia
esa sombra que cada vez parecía mas una silueta humana.
Al fin pudo ver con mas claridad a ese hombre que a escasos
metros de ella se asomaba por ese gran espejo. Era muy alto
y llevaba ropas anticuadas como ella, pero su rostro...
Su rostro estaba tapado por una brillante y blanca mascara.
Solo visibles los ojos y los labios y una larga y oscura melena
lacia peinada hacía atrás.
No veía su rostro, pero una atracción mas allá de la física
dominaba su cuerpo y su mente.
Sus susurros se habían convertido en un estruendo aterrador,
su voz sonaba como si viniera de otro mundo, de otro lugar,
de algún tiempo lejano y la seguía llamando.
– Lola... Aun no es tarde para nosotros... Ven conmigo
Lola...
Una gran mano enfundada en un elegante guante negro salía
del espejo mientras la llamaba y Loli, sin dudarlo ni un
segundo la agarró.
Atravesó el espejo como si de una fina cascada de polvo, se
tratara.
Entró en un edificio ruinoso que había vivido épocas muy
lujosas. Se notaba la ostentación y la opulencia en cada
rincón y un gran y elegante hombre con la cabeza gacha, la
cogía de la mano muy fina y cortésmente.
Había poca luz en ese edificio, y el sonido del agua le hizo
pensar que estaban cerca de algún riachuelo y quizá en un
subterráneo.
El enmascarado hombre no levantaba la cabeza del suelo y
estaba sumido en un oscuro silencio. Loli lo miraba con
ansiedad, miedo y confusión, pero por alguna extraña razón
seguía sintiendo esa rara atracción.
No le dio mucho tiempo a pensar a Loli, ya que en cuestión
de segundos, ese hombre comenzó a correr por la estancia, la
arrastraba con el tirandole del brazo, pero Loli no se resistía.
– ¡Lola, huye conmigo, vamos, nos persiguen, quieren
acabar conmigo!.
– Estoy contigo... Dijo Loli en un susurro.
La masculina voz de ese misterioso ser que la arrastraba por
el edificio seguía sonando como si viniera del inframundo,
sonaba un eco por todo el espacio y eso a ella le fascinaba
más aun.
Llegaron a un arroyo que había dentro de ese edificio y una
barca les esperaba con unos gigantes remos.
El hombre cogió a Loli en brazos y subió con destreza a la
barca. Ella en ese momento creyó desmayarse por lo que
sintió, fue algo que no sabía describir con muchas palabras,
pero notó que podía ver atraves de la silueta del enmascarado
hombre.
Emprendieron la travesía y pasaron por un gran agujero en
una pared que daba a unas cloacas llenas de ratas otra vez.
Loli se descompuso de nuevo al ver a esos animales corretear
por todas las paredes, pero el, al ver la reacción de Loli, la
volvió a coger de la mano para calmarla.
– Conmigo no te va a pasar nada, huye conmigo, no me
dejes... Podrás tener todo lo que sueñes...
Loli estaba fascinada por esa voz y ese misterioso hombre del
cual no podía ver su rostro.
Pero sentía que debía seguirlo, ya casi no recordaba de donde
provenía ni que hacía allí, ni como había llegado a ese lugar.
Se dejaba llevar en la barca por unas oscuras cloacas a veces
iluminadas por unas pequeñas antorchas.
Las ratas seguían campando a sus anchas por las paredes
húmedas llenas de goteras de la misma agua pestilente por la
que navegaban, los rodeaban todo tipo de basuras y
excrementos que los acompañaron por toda su travesía.
Por fin salieron al exterior... al mar, o a un rio, era noche
cerrada y no conseguía ver nada, pero el olor le recordaba al
mar...A sus playas de Alicante...
Llegamos a la orilla y delicadamente me bajó de la barca
igual que me había subido y volví a notar esa sensación de
ausencia de vida en su cuerpo...que podía ver atraves de sus
ropas...
El advirtió ese sentimiento en Loli y la miró fijamente...
– Lola... ¿confías en mi? Estoy aquí para ti, para hacerte
feliz, todos tus deseos serán ordenes para mi...
– Otra vez esa sensual voz... Susurró Loli, advirtió que
lo que la hacía sentir atraída y hechizada por ese ser
era su voz. Debía pensar un poco con claridad, pero
ahora no podía, estaba totalmente hipnotizada.
La cogió entre sus brazos y la beso profundamente...
Sintió un gran deseo y pasión de esos labios vacíos, pero no
sentía su piel ni su olor, era como un holograma que la cogía
fuerte y la besaba, pero no sentía su calor, era muy extraño.
Con ese sentimiento en mente, tuvo un poco de lucidez y se
apartó de prisa de el.
– Suéltame, no quiero ir contigo, eres irreal, estás en mi
imaginación.
– No Lola, estoy aquí, créeme. Créeme.... Créeme...
Estoy aquí... Estoy aquí... Aquí...
Un fuerte eco repetía sus palabras sin parar Y loli se tapó los
oídos para no seguir escuchando su hipnótica voz.
No sabía donde estaba, seguía estando muy oscuro, pero supo
que debía correr, lo que le permitiera el enorme vestido y la
poca luz que había en la oscura noche.
Corrió sin pensar, sin mirar atrás, sin escuchar nada,
manteniendo la mente vacía y sin perder el control. Sabía
hacerlo y podía hacerlo.
Siguió y siguió corriendo a lo loco hasta que empezó a
vislumbrar unas luces a lo lejos y se dirigió allí.
No había vuelto la cabeza en ningún momento para ver si el
enmascarado la seguía y no iba a hacerlo ahora, aunque
estaba segura de que si hubiera querido atraparla, ya lo
hubiera hecho.
Llegó a las casas en las que había visto la luz y llamó a todas
las puertas que pudo, pero ninguna se abrió, parecían de
atrezo, ya que en todas las ventanas veía las mismas
decoraciones. Un mesa redonda con un mantel y una vela
encendida, todas igual, era una pesadilla cruel o simplemente
el enmascarado la había traído a un sitio lejano y deshabitado
para poder hacer con ella lo que quisiera y nadie pudiera
enterarse.
Unas suaves manos la cogieron por la cintura y la acercaron a
su cuerpo, por un momento, pensó que era el enmascarado
que la había seguido y atrapado, pero cuando notó el cuerpo
caliente y el aliento en su cuello se sorprendió.
– Lola, eres miá y nunca podrás huir...
Ya no había eco en sus palabras y sus labios carnosos se
acercaban cada vez mas a su boca y ella no pensaba
resistirse. Aunque un poco si...
Era un atractivo hombre, que ahora solo llevaba un poco de
cara tapada con una media mascara. El pelo suelto en una
gran melena oscura y sus ropas anticuadas y elegantes se
veían mas desaliñadas, como si al correr tras ella se hubiera
ido despojando de sus prendas.
La sujetaba tan fuerte de la cintura mientras intentaba
retenerla que creía que le faltaba el aire.
Eran brazos fuertes y valientes los que la sujetaban.
Loli, no pudo resistir mas y lo besó...
Una suave música la hizo salir del estado somnoliento en el
que se encontraba, había mucho ruido y la música cada vez
era mas estridente y sonaba mas fuerte, la canción le era
familiar...
Take me down to the Paradise City
Where the grass is green and the girls are pretty
Take me home (I want you, please, take me home)
– Esta música de donde sale ahora... Susurraba Loli
– Anda!!! parece que vuelve en si. Se está despertando...
– Ay menos mal, ya estábamos apunto de llamar a una
ambulancia.
– Que susto nos ha dado. Aunque no está de mas que la
vea un medico.
– Si, desde luego, vamos a darle un poco de agua.
Take me down to the Paradise City
Where the grass is green and the girls are pretty
Take me home (I want you, please, take me home)
Just an urchin living under the street
I'm a hard case that's tough to beat
I'm your charity case, so buy me somethin' to eat
I'll pay you at another time
Take it to the end of the line
– Loli,
– Loli, despierta por dios...
– Soy Lola, Lola, Lola... Susurraba sin parar.
De repente, Loli abrió los ojos de par en par y se despertó en
el escenario del teatro rodeada de gente mirándola y su amiga
Sara con la cara desencajada a su lado cogiéndola de la
mano.
– Sara... ¿ Que hago aquí?
– Loli!!!!! menos mal, por fin vuelves en si.
– Pero Sara, ¿esta gente quien es?
– Es gente del teatro, te has dormido en medio de la
función y sonámbula has saboteado todo el espectáculo
metiéndote entre bambalinas y corriendo sin que nadie
pudiera atraparte. Levantate del suelo ya, espero que
no nos denuncien por estropear la gran actuación de
los protagonistas.
– Pero Sara, ¿has podido ver a Axl Rose?
– Siiiii, Loli, si, ha sido increíble, menos mal que solo
has saboteado el final del espectáculo, si no, te mato.
Anda, vayámonos de aquí rápidamente que te lleve al
medico.
Las dos amigas se dieron la mano y salieron corriendo del
teatro riendo nerviosas mientras sonaba Paradise City de
Guns n´roses. Y recordando que su amistad de la infancia
había atravesado por los años intacta.
Fin