miércoles, 18 de marzo de 2026

No me llames Dolores llamame Lola... Cuento de Loli

 Mi via va pa´lante si estás solo conmigo...

Sara conducía su Nissan Micra por las calles de Alicante,

mientras cantaba esa canción que la hacía recordar a su

amiga Loli, hacía tiempo que no se veían , pero siempre la

recordaba y mas estando en aquella ciudad en la que habían

pasado juntas unos días hacía muchos años.

Pero siempre que pensaba en Loli se transportaba a la

infancia, a aquellos años en los que todos los días eran una

sorpresa y la inocencia nos ayudaba a ser felices.

Loli era una niña de pelo rizado, brillante, color oscuro como

sus ojos. Tenía una sonrisa que iluminaba toda su cara y el

soniquete de sus carcajadas Sara lo recordaba con mucho

cariño. Su piel blanquita y sus diminutas pequitas que

enmarcaban su nariz le daban un aspecto de niña traviesa,

pero todo lo contrario. Loli era muy buena.

Con el paso de los años habían perdido el contacto, pero

siempre la tenía en su pensamiento.

Al igual que Loli también recordaba con mucho cariño a su

amiga Sara y a veces también le venían a la mente los

recuerdos de la infancia, sobre todo cuando estaba un poco

melancólica y echaba de menos a su gente.

Ese día Sara se propuso encontrarla y llegó a casa con la

idea de buscarla por las redes sociales o buscar el teléfono de

casa de su madre en el listín telefónico.

Pero estaba cansada de trabajar todo el día y primero se echó

una pequeña siesta...

A veces las personas estamos unidas por algo invisible,

llamemos hilo rojo o telepatía o como se llame. Pero ese día

esa conexión surgió y Loli también decidió lo mismo que

Sara, tenia que encontrarla, pero también decidió echarse una

siesta porque no se encontraba bien. Eso era raro porque ella

no solía dormir siesta nunca.

Loli se despertó con muchas fuerzas, la siesta había sido

realmente renovadora e incluso diría que rejuvenecedora.

Se dispuso a salir a la calle a pasear, hacía un lindo día de

Mayo y en unos días sería su cumpleaños, así que quería

encontrar a su amiga de la infancia para celebrar su

cumpleaños con ella. Ese año era lo único que pedía por su

cumple.

Al salir de su portal, algo era diferente, las calles no le eran

familiares, el olor era distinto, la gente no le cuadraba nada y

se sentía un poco aturdida. La siesta no le había sentado muy

bien por lo que parecía. Pero iba a ir a casa de su madre a

buscar en sus cosas por si encontraba el numero de teléfono

de Sara apuntado por ahí, así que allí se tomaría un café para

espabilarse un rato. Seguro que su madre lo tendría recién

hecho. Pero no conseguía averiguar por donde ir, la calle

estaba muy concurrida de gente y no veía nada, se dejaba

llevar por las mareas de personas que inundaban la acera.

Nunca había visto a tanta gente en su barrio, probablemente

había alguna fiesta y ella no se había enterado. Pasaba cortas

temporadas en su casa, ya que vivía en Madrid en el cuartel,

pero cuando tenía oportunidad le gustaba pasar su tiempo

libre en Alicante con su madre, aunque esta vez, veía la

ciudad muy cambiada.

Realmente necesitaba ya ese café, así que vio una cafetería

muy bonita y tranquila y decidió entrar, tomarse ese café y

después ir a visitar a su madre, porque algo le estaba

impidiendo salir de su barrio.

– Bona tarda noia.

– eh... Hola, buenas. ¿Me pones un solo con hielo?

– Clar que si, ¿vols res mes?

– Mmm... solo quiero un café.

– Ara mateix noia.

Loli no comprendía muy bien el Catalán, pero supuso que el

camarero era nuevo en la ciudad y no hablaría castellano.

Además iba vestido con una camisa blanca, pantalón y

chaleco negro y lucía orgulloso un bigotito bastante definido

y recortado, ademas de un peinado engominado de lo más

ridículo y anticuado.

Pensándolo bien, todo en ese lugar era anticuado y casposo,

aunque se escuchaba una música de piano suave y tranquila.

Se tomó el café tan rápido que se manchó un poco la ropa y

fue ahí cuando se miró su atuendo.

– ¿Pero que llevo puesto? ¿Como he salido así de casa?

Y de dónde he sacado este vestido?

Su vestido era blanco de manga francesa, con un gran escote

barco que casi dejaba al descubierto sus hombros. Era muy

ajustado de arriba y en la cintura se abría una gran falda de

vuelo del mismo tejido que le llegaba hasta los pies y casi ni

se le veían.

No comprendía nada, pero de repente vio su reflejo en un

espejo ahumado que había en una columna cerca de su mesa,

veía a una dama de principio de siglo con un precioso vestido

blanco y un gran moño repelado en la cabeza, con solo unos

rizos cayendo a cada lado de su frente.

No podía cerrar la boca del asombro, ya que no conseguía

averiguar si era su reflejo el que veía en el espejo o era una

imagen grabada en esa columna.

Miraba la imagen y se miraba ella, no cabía duda, era ella y

llevaba ese vestido...

Huyó despavorida del local, estaba asustada, no reconocía las

calles, no sabía de donde había sacado esa ropa y tampoco

comprendía porque el camarero le había hablado en catalán,

todo parecía de otra época y estaba a punto de que le diera

un ataque de pánico.

Corrió por una gran plaza redonda llena de columnas que

debía estar cerca de una iglesia, porque se escuchaban

campanas muy fuertes y casi le retumbaban los oídos. Se

tapó las orejas con las manos y cerró los ojos, se sentía

mareada otra vez, como si se moviera el suelo bajo sus pies.

Habían muchas palomas revoloteando a su alrededor y le

empezaba a faltar el aire.

Se puso se cuclillas en el suelo mientras seguía tapándose los

oídos y apretando mucho los ojos y la boca, pero no soportó

más y se puso a gritar a pleno pulmón...

En un instante todo paró.

Las campanas, el revoloteo de las palomas y su sensación de

mareo.

Abrió los ojos y se sorprendió de estar en su casa, en su sofá,

dónde se había tumbado a descansar hacía un rato.

La plaza había desaparecido, las columnas, las palomas y el

incesante tintineo de las campanas ya no estaban. En su lugar

solo estaba su salón y la épica música de Nightwish que

había puesto muy flojito en su reproductor de CD.

Tenía el corazón a mil por hora, había sido una pesadilla un

poco absurda, pero con un rato de ejercicio y una ducha se le

olvidaría en seguida.

Puso la música mas alta y se desestresó entrenando.

Un rato más tarde llamó a casa de su madre para ver como

estaba y le dijo que su amiga Sara, la que horas antes ella se

había propuesto buscar, había llamado por teléfono para

saber de ella.

Había dejado su numero para que Loli se pusiera en contacto

con ella.

– Mama no sabes que alegría mas has dado. Hace un rato

he pensado en buscarla y casualidad que ella ha

decidido lo mismo.

– Pues hija llámala y os veis que erais muy buenas

amiguicas.

– Si, si, mama. Voy a llamarla ahora mismo. Un beso.

Loli, sin perder más tiempo llamó a Sara y quedaron en verse

en la puerta del teatro de Alicante horas mas tarde.

Las dos amigas se encontraron después de mucho tiempo sin

haberse visto y se abrazaron muy fuerte.

Todo era igual que siempre, como si no hubieran pasado los

años, Loli tenía la misma risa, Sara conservaba su misma

esencia de juventud, en ese momento volvían a tener 7 años y

el tiempo no había pasado para ellas.

Tomaron unos refrescos en la cafetería del teatro y hablaron

de como les había ido la vida, Sara tenía muchas novedades

que contarle a Loli y ella también tenía muchas que contarle

a Sara. De su vida en Madrid y de los pocos fines de semana

que podía venir a Alicante.

Todas las cosas que se habían perdido la una de la otra en

estos años. Sara le contó de su nueva vida en Alicante y de

sus nuevos proyectos. La noche se les pasó volando y cuando

se fueron a dar cuenta todas las personas que habían en la

cafetería se estaban marchando.

El camarero les trajo la cuenta sin ellas pedirla y entendieron

que debían irse.

– chicas empieza ya la ultima función del FANTASMA

DE LA OPERA. Llegareis tarde si no os termináis ya

las coca colas.

– Ah, no, no hemos venido a eso. Solo estábamos

tomando algo contestó Loli.

– Vale, vale, pues sin prisa entonces.

Loli vio la cara de su amiga Sara que estaba totalmente

desencajada mirando hacía la cartelera del teatro.

– Pero, ¿Sara que pasa?, ¿que estás mirando?

– Loolololi...

– Sara, no me asustes ¿que te pasa?

– Es la ultima función del Fantasma de la opera.

– Si, nos lo acaba de decir el camarero.

– Si, si, si, pero mira...

– ¿que mire que?...

Las dos amigas se quedaron mirando el cartel de la obra.

FANTASMA DE LA OPERA

Ultima función en Alicante

2004

Artistas invitados

TARJA TURUNEN solista DE NIGHTWISH.

AXL ROSE LIDER DE GUNS N´ROSES.

No tuvieron que decirse nada, se levantaron corriendo de la

mesa y dejaron un billete para que el camarero se cobrara las

consumiciones. La taquilla aun estaba abierta y solo

quedaban dos asientos libres aunque cada uno en una parte

del teatro, pero les dio igual, esa oportunidad no se les

volvería a repetir en la vida.

Sin pensarlo dos veces se abrazaron de nuevo y corrieron

dentro del teatro para buscar sus asientos.

La obra comenzó y la música de esa opera rock inundó el

teatro.

Loli estaba muy emocionada y disfrutando de la obra, pero

empezó a sentirse mareada otra vez. No podía casi ni respirar

y tuvo que levantarse para poder salir a tomar un poco de

aire. No sabía que le estaba pasando, tendría que ir al medico,

pero ahora lo que mas le fastidiaba era perderse el

espectáculo.

Al salir por la puerta del teatro se vio reflejada en un espejo

victoriano de la pared.

– Otra vez esa ropa... ¿Vuelvo a estar disfrazada? ¿que

me está pasando? Voy vestida como las actrices de la

opera. Esto tienen que ser alucinaciones. He debido

tomar algo que me está haciendo tener estas visiones.

Loli volvió a salir corriendo para salir del teatro, pero se vio

arrastrada a unos oscuros callejones llenos de humedad y

ratas, debía ser la parte de atrás del teatro porque se

escuchaba la música de la opera.

Intentaba correr cada vez mas rápido, pero sus piernas no se

movían apenas. Como en una pesadilla que quieres correr y

no puedes, ademas, el voluminoso vestido tampoco se lo

ponía fácil, no daba un paso sin tropezar con las telas y las

ratas que se se intentaban subir por las piernas.

El callejón era infinito, corría y corría y no llegaba a ninguna

parte.

Estaba frustrada y agobiada pero necesitaba salir de allí como

fuera.

Miraba a su alrededor para ver si había alguna otra salida del

callejón, alguna ventana por la que meterse a algún lado,

alguna puerta, alguna persona que la ayudara a salir de allí.

Ya estaba muy cansada, no podía seguir luchando contra ese

vestido y contra esa fuerza que no la dejaba avanzar.

Casi a punto de desmayarse vio una luz en una grieta de la

pared.

Se fue acercando despacio y cada vez se veía mas luz.

Era una puerta oculta que estaba a medio cerrar, empujó

suavemente y se abrió muy despacio...

La música del teatro se escuchaba muy fuerte, debía de estar

detrás del escenario.

Sonidos de guitarras eléctricas, órgano y voces fantásticas se

fundían con sonidos fantasmagóricos y susurros que decían

su nombre.

– Lola...Lola, Lola, ven conmigo.

– Este es tu destino Lola... ven conmigo...

– ¿Quien me está llamando?... Me quieren volver loca...

Susurraba Loli.

El miedo que estaba sintiendo la hacía escuchar voces y ver

sombras a su alrededor.

Se movía por esa angosta y oscura habitación muy despacio y

sin saber donde tocaba o pisaba, notaba pesadas telas de

terciopelo en las paredes y olor a polvo y humedad. Daba

pasos cortos y certeros para no tropezar, pero la oscuridad

intensa la hizo chocar con algo que desestabilizó su

equilibrio y para no caer, se agarró a una de las telas.

La pesada cortina cayó con ella y se descubrió un gran

espejo. Era lujoso y antiguo y estaba iluminado desde dentro.

Su vista se acostumbraba a la luz intensa del espejo cuando

una sombra que provenía desde dentro se acercaba

rápidamente hacía ella. No sabía identificar de que se trataba

y se acercaba muy rápido, Loli estaba muy asustada pero al

mismo tiempo sentía una gran curiosidad y atracción hacia

esa sombra que cada vez parecía mas una silueta humana.

Al fin pudo ver con mas claridad a ese hombre que a escasos

metros de ella se asomaba por ese gran espejo. Era muy alto

y llevaba ropas anticuadas como ella, pero su rostro...

Su rostro estaba tapado por una brillante y blanca mascara.

Solo visibles los ojos y los labios y una larga y oscura melena

lacia peinada hacía atrás.

No veía su rostro, pero una atracción mas allá de la física

dominaba su cuerpo y su mente.

Sus susurros se habían convertido en un estruendo aterrador,

su voz sonaba como si viniera de otro mundo, de otro lugar,

de algún tiempo lejano y la seguía llamando.

– Lola... Aun no es tarde para nosotros... Ven conmigo

Lola...

Una gran mano enfundada en un elegante guante negro salía

del espejo mientras la llamaba y Loli, sin dudarlo ni un

segundo la agarró.

Atravesó el espejo como si de una fina cascada de polvo, se

tratara.

Entró en un edificio ruinoso que había vivido épocas muy

lujosas. Se notaba la ostentación y la opulencia en cada

rincón y un gran y elegante hombre con la cabeza gacha, la

cogía de la mano muy fina y cortésmente.

Había poca luz en ese edificio, y el sonido del agua le hizo

pensar que estaban cerca de algún riachuelo y quizá en un

subterráneo.

El enmascarado hombre no levantaba la cabeza del suelo y

estaba sumido en un oscuro silencio. Loli lo miraba con

ansiedad, miedo y confusión, pero por alguna extraña razón

seguía sintiendo esa rara atracción.

No le dio mucho tiempo a pensar a Loli, ya que en cuestión

de segundos, ese hombre comenzó a correr por la estancia, la

arrastraba con el tirandole del brazo, pero Loli no se resistía.

– ¡Lola, huye conmigo, vamos, nos persiguen, quieren

acabar conmigo!.

– Estoy contigo... Dijo Loli en un susurro.

La masculina voz de ese misterioso ser que la arrastraba por

el edificio seguía sonando como si viniera del inframundo,

sonaba un eco por todo el espacio y eso a ella le fascinaba

más aun.

Llegaron a un arroyo que había dentro de ese edificio y una

barca les esperaba con unos gigantes remos.

El hombre cogió a Loli en brazos y subió con destreza a la

barca. Ella en ese momento creyó desmayarse por lo que

sintió, fue algo que no sabía describir con muchas palabras,

pero notó que podía ver atraves de la silueta del enmascarado

hombre.

Emprendieron la travesía y pasaron por un gran agujero en

una pared que daba a unas cloacas llenas de ratas otra vez.

Loli se descompuso de nuevo al ver a esos animales corretear

por todas las paredes, pero el, al ver la reacción de Loli, la

volvió a coger de la mano para calmarla.

– Conmigo no te va a pasar nada, huye conmigo, no me

dejes... Podrás tener todo lo que sueñes...

Loli estaba fascinada por esa voz y ese misterioso hombre del

cual no podía ver su rostro.

Pero sentía que debía seguirlo, ya casi no recordaba de donde

provenía ni que hacía allí, ni como había llegado a ese lugar.

Se dejaba llevar en la barca por unas oscuras cloacas a veces

iluminadas por unas pequeñas antorchas.

Las ratas seguían campando a sus anchas por las paredes

húmedas llenas de goteras de la misma agua pestilente por la

que navegaban, los rodeaban todo tipo de basuras y

excrementos que los acompañaron por toda su travesía.

Por fin salieron al exterior... al mar, o a un rio, era noche

cerrada y no conseguía ver nada, pero el olor le recordaba al

mar...A sus playas de Alicante...

Llegamos a la orilla y delicadamente me bajó de la barca

igual que me había subido y volví a notar esa sensación de

ausencia de vida en su cuerpo...que podía ver atraves de sus

ropas...

El advirtió ese sentimiento en Loli y la miró fijamente...

– Lola... ¿confías en mi? Estoy aquí para ti, para hacerte

feliz, todos tus deseos serán ordenes para mi...

– Otra vez esa sensual voz... Susurró Loli, advirtió que

lo que la hacía sentir atraída y hechizada por ese ser

era su voz. Debía pensar un poco con claridad, pero

ahora no podía, estaba totalmente hipnotizada.

La cogió entre sus brazos y la beso profundamente...

Sintió un gran deseo y pasión de esos labios vacíos, pero no

sentía su piel ni su olor, era como un holograma que la cogía

fuerte y la besaba, pero no sentía su calor, era muy extraño.

Con ese sentimiento en mente, tuvo un poco de lucidez y se

apartó de prisa de el.

– Suéltame, no quiero ir contigo, eres irreal, estás en mi

imaginación.

– No Lola, estoy aquí, créeme. Créeme.... Créeme...

Estoy aquí... Estoy aquí... Aquí...

Un fuerte eco repetía sus palabras sin parar Y loli se tapó los

oídos para no seguir escuchando su hipnótica voz.

No sabía donde estaba, seguía estando muy oscuro, pero supo

que debía correr, lo que le permitiera el enorme vestido y la

poca luz que había en la oscura noche.

Corrió sin pensar, sin mirar atrás, sin escuchar nada,

manteniendo la mente vacía y sin perder el control. Sabía

hacerlo y podía hacerlo.

Siguió y siguió corriendo a lo loco hasta que empezó a

vislumbrar unas luces a lo lejos y se dirigió allí.

No había vuelto la cabeza en ningún momento para ver si el

enmascarado la seguía y no iba a hacerlo ahora, aunque

estaba segura de que si hubiera querido atraparla, ya lo

hubiera hecho.

Llegó a las casas en las que había visto la luz y llamó a todas

las puertas que pudo, pero ninguna se abrió, parecían de

atrezo, ya que en todas las ventanas veía las mismas

decoraciones. Un mesa redonda con un mantel y una vela

encendida, todas igual, era una pesadilla cruel o simplemente

el enmascarado la había traído a un sitio lejano y deshabitado

para poder hacer con ella lo que quisiera y nadie pudiera

enterarse.

Unas suaves manos la cogieron por la cintura y la acercaron a

su cuerpo, por un momento, pensó que era el enmascarado

que la había seguido y atrapado, pero cuando notó el cuerpo

caliente y el aliento en su cuello se sorprendió.

– Lola, eres miá y nunca podrás huir...

Ya no había eco en sus palabras y sus labios carnosos se

acercaban cada vez mas a su boca y ella no pensaba

resistirse. Aunque un poco si...

Era un atractivo hombre, que ahora solo llevaba un poco de

cara tapada con una media mascara. El pelo suelto en una

gran melena oscura y sus ropas anticuadas y elegantes se

veían mas desaliñadas, como si al correr tras ella se hubiera

ido despojando de sus prendas.

La sujetaba tan fuerte de la cintura mientras intentaba

retenerla que creía que le faltaba el aire.

Eran brazos fuertes y valientes los que la sujetaban.

Loli, no pudo resistir mas y lo besó...


Una suave música la hizo salir del estado somnoliento en el

que se encontraba, había mucho ruido y la música cada vez

era mas estridente y sonaba mas fuerte, la canción le era

familiar...

Take me down to the Paradise City

Where the grass is green and the girls are pretty

Take me home (I want you, please, take me home)

– Esta música de donde sale ahora... Susurraba Loli

– Anda!!! parece que vuelve en si. Se está despertando...

– Ay menos mal, ya estábamos apunto de llamar a una

ambulancia.

– Que susto nos ha dado. Aunque no está de mas que la

vea un medico.

– Si, desde luego, vamos a darle un poco de agua.

Take me down to the Paradise City

Where the grass is green and the girls are pretty

Take me home (I want you, please, take me home)

Just an urchin living under the street

I'm a hard case that's tough to beat

I'm your charity case, so buy me somethin' to eat

I'll pay you at another time

Take it to the end of the line

– Loli,

– Loli, despierta por dios...

– Soy Lola, Lola, Lola... Susurraba sin parar.

De repente, Loli abrió los ojos de par en par y se despertó en

el escenario del teatro rodeada de gente mirándola y su amiga

Sara con la cara desencajada a su lado cogiéndola de la

mano.

– Sara... ¿ Que hago aquí?

– Loli!!!!! menos mal, por fin vuelves en si.

– Pero Sara, ¿esta gente quien es?

– Es gente del teatro, te has dormido en medio de la

función y sonámbula has saboteado todo el espectáculo

metiéndote entre bambalinas y corriendo sin que nadie

pudiera atraparte. Levantate del suelo ya, espero que

no nos denuncien por estropear la gran actuación de

los protagonistas.

– Pero Sara, ¿has podido ver a Axl Rose?

– Siiiii, Loli, si, ha sido increíble, menos mal que solo

has saboteado el final del espectáculo, si no, te mato.

Anda, vayámonos de aquí rápidamente que te lleve al

medico.

Las dos amigas se dieron la mano y salieron corriendo del

teatro riendo nerviosas mientras sonaba Paradise City de

Guns n´roses. Y recordando que su amistad de la infancia

había atravesado por los años intacta.

Fin

Ejercicio al estilo Arreola Narrativa Nivel intermedio

 Lo olvidé.

Una noche de verano, en la que no podía dormir, recordé tu olor y tu sabor;

necesitada de escuchar tu voz, te llamé, contestaste a la llamada y no supe qué

decir, realmente había olvidado por qué te llamaba. 

Fin. Sara Soler López

Ejercicio al estilo Monterroso.

 La perla.

En una lejana granja uno de los cerdos encontró una gran y legitima perla en el

lodazal, decidió no comerla ni pisotearla, en su lugar, consciente de su valor la

lavó hasta verla reluciente y la colocó sobre una piedra para que todos pudieran

admirar su pureza y belleza. Los demás cerdos conmovidos por el gesto, dejaron

de gruñir y revolcarse por el barro y empezaron a tener respeto por lo ajeno. El

dueño de la granja al ver que sus cerdos no se peleaban y que el corral estaba

limpio con una pulcritud casi humana, decidió que era pecado mandarlos al

matadero.

Esa misma noche mientras el granjero dormía con la conciencia tranquila por su

nueva ética vegetariana, el cerdo de la perla se acercó a la joya, la tragó de un

bocado no por hambre ni por gula, si no por asegurarse de que nadie mas pudiera

ser tan bueno como el, no sin antes haber encontrado su propia perla.

A la mañana siguiente, el grajero amaneció con un hambre atroz y al ver que el

corral volvía a estar sucio y los cerdos eran otra vez cerdos, comprendió que la

virtud era un lujo demasiado caro para el desayuno.

Fin. Sara Soler López

Me gusta No me gusta, al estilo de Manuel Vicent

 Me gusta

Me gustan los amaneceres de primavera, cuando el tímido sol empieza a

calentar los primeros instantes del día. Me gusta cuando esa angelical luz se

proyecta en las blancas paredes de mi habitación creando un mágico efecto al

entrar en contacto con el polvo del ambiente. Me gusta el olor de las sábanas

blancas lavadas del día anterior, me gusta como acarician mi erizada piel aun

medio dormida, me gusta la sensación de saber que tengo que iniciar el día, pero

aún no ha sonado el despertador y me quedan minutos de ensoñaciones, me

gusta seguir ese rato en la cama abrazada a la almohada fingiendo que es un

gran oso de peluche y yo soy un pequeño bebé en su delicada cuna, me gusta

seguir durmiendo mientras mi marido se ducha en la habitación de al lado y viene

a despertarme con sus labios aun húmedos por el baño y olor a desodorante de

menta y chocolate. Ese olor a bosque me lleva a seguir durmiendo, me doy la

vuelta y tapo la cabeza con las sabanas, no quiero saber nada del mundo y no

tengo intención de levantarme aunque suene el despertador. 

No me gusta.

No me gustan los atardeceres de primavera, sobre todo los de los domingos

cuando era pequeña y tenía que volver al día siguiente al colegio. Volviendo de la

casa de campo en el coche de mis padres escuchando un partido de fútbol en la

radio. José María García comentando jugadas y esa estridente música que

sonaba cada vez que un cancerbero se despistaba y el delantero anotaba un gol

No me gusta llegar a casa después de un largo día fuera y que las luces estén

apagadas, dando apariencia de dejadez y abandono. No me gustan los dulces

muy dulces, no me gustan los gritos muy altos, la gente muy gente y ruidos

muy ruidosos, no me gustan las moscas, ni los mosquitos, ni las personas que

huelen a personas , no me gusta que me echen el

aliento ni que me critiquen antes de haberme conocido, no me gusta que me juzguen, ya que yo nunca lo hago con nadie.

Fin. Sara Soler López

Descripcion del olor a lluvia ejercicio Narrativa nivel intermedio

 La terrosa brisa, predecesora a la impredecible e inestable tormenta, esparce esporas de húmeda tierra,

flores mojadas, fétidos sonetos de alcantarillas secas por las largas épocas de sequía.

Remolinos de salinos aires de levante traen consigo aromas de abono y de ceniza mojada de la quema de

matorrales en la cercana huerta.

El olor a tierra de macetas recién regadas en los blancos portales, que pronto se teñirán de la sahariana

agua roja.

Gases de los motores, en contacto con la incipiente humedad del asfalto, recuerdan que la naturaleza es

sabia y los humanos estamos luchando contra un rival imbatible. Nos inundará con su trémula lluvia

buscando sus secos y polvorientos caminos hasta llegar al azufrado y mariscado mar, llevando por

bandera a la ingenua ciudad.

Sara Soler López.

Ejercicio Monologo interior bajo el efecto de las drogas con sinestesias Narrativa nivel intermedio

 

Hongos mágicos.


Los Monguis. (Así se llama comúnmente a las setas alucinógenas)


Me he preparado una infusión de setas, no he pensado en las consecuencias, pero hoy, me ha dado por ahí.

Empiezo a dar vueltas sobre mi misma, el movimiento me envuelve en forma de una verde serpiente, el aire suena como espadas en una lucha a vida o muerte, quiero salir de la espiral que está creando el reptil y lo intento agarrar, pero las ondas que hace con su cuerpo a mi alrededor se convierten en gelatina con olor a moras que se resbala de mis manos. Mis manos... No tengo manos, tengo ramas que van creciendo de mi torso y huelen a humedad y a tierra prehistórica, irremediablemente se clavan en el resbaladizo suelo negro como galipote que huele a combustible y sal, los ojos frente a mi son de hielo, un hielo compacto, denso, con milenios de sabiduría que desprende un fétido crujido mortal. Dejo de resistirme al movimiento infernal que me envuelve y cierro los ojos para dejarme llevar, siento como mis pies se van hundiendo en el pegajoso suelo, sin poder evitarlo mastico el rancio olor de mis ultimas bocanadas de aire, su sabor me lleva a un sobresalto que me pone el corazón en los ojos, los latidos son cada vez mas fuertes, intensificando su sabor a sangre fresca. Veo mi naranja aliento fluir fuera de mi, entra y sale cada poco, cuando entra y consigo cerrar la boca se vuelve amargo en mis papilas y tengo que volver a exhalarlo. Levanto las manos y un halo de rayos sigue a mis verdes dedos y lo agarro para meterlo directamente en mi pecho, creo que ahora lo he conseguido y la serpiente me mira con sus eléctricos ojos de furia lenta. Se va altanera, dejando tras de si una alfombra de musgo que huele a sueños podridos. Me vuelvo a mover con movimientos ásperos y rugosos y consigo salir con un seco y polvoriento salto. El aire que me he clavado en el pecho se sigue moviendo por mi cuerpo como cientos de luciérnagas con sabor a queso.


fIN

Sara Soler López.

domingo, 15 de marzo de 2026

Diario "Vuelvo a ti", 15/03/26

Querido Diario, cuanto tiempo sin hablar.

 Vuelvo a ti, con la esperanza de un futuro mejor, con los sueños y las promesas rotas como alas de gaviota. 

No he tenido tiempo para ser quien soy, no he sabido romper las cuerdas que me impiden salir de mi yo cavernoso. He olvidado tu cariño, tu comprensión, tu paciencia, el olor de tus antiguas hojas. 

Te he olvidado, perdóname. 

Volveré con ansias, con ganas de devorar tus paginas aunque sea con la roja tinta de mi sangre, te contaré mis días, como antes, como cuando mis sueños estaban vivos y tuve la esperanza de que algún día se harían realidad. 

Con cada palabra que escribo en tus ahora plásticas teclas me va subiendo por los pies un débil cosquilleo, voy despertando de mi amargo letargo a cada pulsación de mis dedos.

Imprimiré en hojas mis congojas y alzaré por fin el vuelo, con tu atenta e inspiradora mirada, me harás encontrar mi verdadera morada, querido amigo, el diario que nunca debí dejar de escribir, ese que tantas lagrimas me hizo caer y tanto amor me hizo sentir. 

Tu, mi fiel compañero de aventuras y desvelos, desde que un día llegaste a mi por fortuna o por la joven  Anna Frank, que en aquella epoca su diario cayó en mis manos y despertó mi interes por la escritura, me hiciste abstraerme de los problemas tipicos de la adolescencia, miedos e inseguridades asoladoras, descubriendome que algún dia seria yo, una escritora anonima y fugitiva a la que quizá nadie nunca lea, o lo hagan cuando haya muerto, victima de la voráz vida o como la mala de un cuento. Oh querido diario a cada palabra que sigo escribiendo ese hormigueo antes mencionado me sigue subiendo amplificando mi ansiedad y lo voy sintiendo, voy abriendo mis alas de gorrion herido por momentos.  

Me ayudaste cuando mas necesitaba de consuelo, cuando mi abuelo alzó su ultimo vuelo, cuando una profesora orgullosa y despreocupada informó a mis padres de mis pocas capacidades academicas, pese a ser la unica alumna de mi curso que con 13 años, habia leido a Henry Miller a Navokob, a Thomas Man, a Vicente Blasco Ibañez, a Aldous Huxley, entre otros grandes. Sin miramientos me lanzó segun ella a la vida hortelana de mi pueblo, ya que no servía para otra cosa. Estuviste cuando fracasé en mi intento de demostrar que se equivocaba estudiando algo a lo que no llegaba, mi poca informacion no me daba para saber donde recurrir y nadie ni entonces ni ahora, daba un duro por mi. 

Querido amigo, me disculpo por haberme abandonado al victimismo y por haberme dejado llevar por las voces que me acompañaron en esos días. Y quizá ahora tambien me acompañan, pero ya no me condicionan, lo prometo, ya nadie que quiera hacerme sentir insignificante para aumentar su ego lo va a conseguir, ay amigo mio, que pena que te hayas perdido tantas cosas de mi vida, tantos logros y fracasos, tantas penas y alegrias. Pero quiero que sepas que desde hoy en adelante, si tu me vuelves a acoger entre tus amorosos brazos, volvere a ti cada noche, a contarte como antes mis absurdas historias, mis dramas confusos y mis pequeños logros, porque eso si, ahora amigo mio, ya se ver mis posibilidades, ya se sacar lo mejor de mi, quizá no puedo agradecertelo todo a ti, porque hace mucho que no estabas a mi lado, pero quizá en el fondo me ayudaste al no estar, al dejarme vagar sola por el mundo y aprender que la vida no es un sueño, pero soñar tampoco es vida. Ahora siento ese hormigueo del principio mas cerca, tan cerca que creo que se aloja en mi garganta, me presiona y me sube a los ojos por los cuales ya no salen cataratas.

Volveré con mas fuerza amigo mio, mas ahora sabiendo como plasmar en mis palabras el dolor que siento. 

Hasta mañana querido diario. 

Sslop. 

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