–Uno, dos, tres, siete...
–¡No! !mal! !Empieza de nuevo!
–Uno, dos, tres, ocho...
–¡No! !De nuevo, mal! !Cuenta!
–Uno, tres, cuatro...
–¡No! ¡Mal!! ¡Sólo tienes que contar del uno al cinco!
–Sí, señor, uno, dos, tres, cuatro, cin...
Antes de terminar de contar, un disparo sonó sordo, hueco, como todos los restantes disparos que sonaban, tras la cuenta hasta cinco, de los prisioneros.
Fin
Sara Soler López
Me gusta, corto, directo y triste.
ResponderEliminarOstras!!!!! Me he quedado sin palabras....
ResponderEliminar