miércoles, 5 de noviembre de 2025

Creep Canciones en el olvido.


El misterio envolvía a aquella chica que acababa de entrar al garito donde trabajaba. Sentía que algo los unía, pero no la conocía de nada, nunca habían hablado y ni siquiera sabía su nombre. Pero al verla, algo se removía dentro de su ser. Era como una sensación de calma, tranquilidad, estabilidad, respeto... Era extraño, incluso se le erizaron todos los poros de su piel.

Sonaba de fondo en el pub Creed de Radiohead cuando nuestras miradas se cruzaron, ella me sonrió como siempre y me hizo reunir el valor para hablarle.

Le di dos besos y le dije mi nombre. Ella, sorprendida, me dijo que ya nos conocíamos y que si tan fácil era de olvidar para que no recordara que ya se habían presentado. Si ella supiera... Me puse nervioso y solo conseguí decirle que si quería quedar conmigo algún día.

Ella me volvió a sonreír y miró al suelo. Salió del pub sin levantar la cabeza, al mismo tiempo, Radiohead me recordaba que soy un cretino y ella huía de mi...

She's running out

She run, run, run...


Martín salió corriendo tras ella, la agarró suavemente del brazo y la paró en seco. Ella no se giraba y tragaba saliva.

-Dime tu nombre.-Dijo el.

-Helena, me llamo Helena. -Contestó ella

-¿Cuando nos han presentado?- Dijo el.

-Hace..., hace unos días... Aquí mismo en el Blue...-Contestó Helena mirando al suelo.

- Helena perdona si te he ofendido, pero no me acuerdo de verdad, pero eso no quiere decir que no quiera conocerte. La ultima vez que vine al Blue, ósea el finde pasado, me la cogí gorda y no recuerdo nada de nada. Espero que no te llevaras mala impresión de mi. -

-Pero mírame por favor.- Dijo Martín.

Helena seguía con los ojos clavados en el suelo y de espaldas a Martín. No era capaz de mirarlo, era muy tímida y el era el hombre de sus sueños, literalmente, había soñado con el y con este momento durante mucho tiempo. Por eso tenía miedo, sabía que iba a pasar a partir de ahora, sus sueños o premoniciones nunca fallaban y estaba demasiado nerviosa para afrontarlo en estos momentos. Pero no le quedaba alternativa, el la tenía agarrada del brazo y sabía que no iba a soltarla de ninguna manera.

-Helena, mírame.- Martín le suplicaba.

Al fin pudo reunir el valor para mirarlo.

Lentamente se giró y levantó la cabeza del suelo. Esa maldita canción recurría a sus últimos acordes que resonaban a través de la puerta del pub que se había dejado Martín abierta. Y pasó, su sueño, se empezó a materializar.

La cogió de la cintura y la besó, tan dulce y suave como jamás nadie lo había hecho. Su aliento a alcohol la estaba mareando como si ella hubiera bebido de esos mismo cubatas probablemente de ron con naranja.

Fin

Sara Soler López 


3 comentarios:

  1. Un relato muy logrado, con un tono emocionalmente envolvente. Con acierto la música, el deseo y el misterio, crean una escena que puedo visualizar fácilmente. La canción de Radiohead funciona como un hilo conductor que potencia la nostalgia y la intensidad del momento.

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